Archivo febrero, 2007

Espionaje hispano

No sólo nuestro amado Torrente, representante de las virtudes hispanas, es el único espía español. Hay más y mejor preparados, aunque no lo crean posible. A partir de ahora, los servicios de inteligencia (buen efemismo para referirse al espionaje), pertrechados con la última tecnología, podrán escuchar nuestras conversaciones más íntimas alegando la ya consabida excusa de la seguridad. Todo esto lo podrán hacer gracias a OSEMINTI (no confundir con “os mentí”), un proyecto análogo al conocido ECHELON y al no tan conocido Carnivore.

¿Qué ocurriría si hiciera un comentario inocente del tipo: “hay que ver, que barbaridad de presidente tenemos, es para matarlo”? ¿Acaso aparecerá una versión de Torrente metrosexual a detenerte? Porque estoy seguro que al cabo del día se dirán muchas frases de ese tipo, en un tono totalmente despreocupado, por supuesto.

Nota para OSEMINTI: lo anterior era sólo un comentario, no (repito: no) una declaración de intenciones.

Nota para MI: ¿por qué en vez de invertir todo ese dinero en espionaje/contraespionaje, no invierten más en mejorar las relaciones y posibilidades de desarrollo de otros países? A lo mejor así no tendríamos tanto miedo del vecino porque sabríamos que el vecino nos está agradecido y lo más que podría pretender es devolvernos el favor.

Fuente: Kriptópolis

Más info: El País

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El vídeo-vício salva vidas

Dr. Mario

Por lo visto, sobre un estudio que se le hizo a 33 cirurjanos, aquellos que dedicaban 3 horas a la semana a relajarse con vídeojuegos consiguiero «37% menos errores, operando un 27% más rápido y mejorando su nota final un 42%» con respecto a los demás. Según estos datos, yo tengo que ser un virtuoso del bisturí, aunque no sé si lo de ser cirurjano es un dato a tener en cuenta.

Fuente: Gizmodo ES

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La importancia de barrer el polvo

Lo que aparece en la siguiente imagen, a pesar de parecer partículas de polvo, es algo más que polvo: son los novedosos chips RFID de Hitachi que mostraron al mundo el pasado 13 de febrero. Estos tienen un tamaño de 0.05 x 0.05 mm y son hasta 64 veces más pequeños que sus actuales mu-chips de 0.4 x 0.4 mm.

Hitachi RFID Powder
Izquierda: actuales chips RFID de Hitachi sobre un dedo humano. Derecha: los nuevos chips RFID de Hitachi al lado de un cabello humano.

Los chips RFID son una especie de código de barras que se puede aderir a productos (o seres humanos) y, que tiene como particularidad, que pueden ser leídos a distancia por radiofrecuencia. Mucho se ha hablado ya sobre la posible violación de derechos a la intimidad que se puede realizar con estos chips (y que se viene realizando). Espolvoreando este polvo (como lo llaman) sobre productos/personas, será fácil (o muy fácil) por parte de cualquier persona/entidad controlar hasta el último detalle de tu vida: que compras, a donde vas, etc.

A mi todo esto empieza a preocuparme un poco. Por de pronto, me voy a casa a barrer bien el polvo.

Fuente: Pink Tentacle

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Live’in Canada

Canadá, un país fresco, como a mi me gusta. Hace una semana que vivo aquí en Canadá, concretamente en la esquina entre Morley Trail y la calle 23A del noroeste de la cidudad de Calgary del estado de Alberta (ver mapa). Eso de que “vivo” en Canadá es un decir; voy a estar aquí solamente 2 meses, por asuntos de estudio/trabajo.

Como ya he dicho antes, llegué hace una semana. El viaje, aunque largo (unas 14-15 horas) y pese a que tenía unos niñitos pesaditos detrás, se me pasó más o menos rápido, gracias a mi técnica de idiotización mental (técnica que desarrollé hace algunos años y de la que hablaré más profundamente en otra ocasión). Al llegar, en inmigración me hicieron las típicas preguntas sobre a qué venía a Canadá o si quería declarar algo, pregunta a la que porsupuestisímamente contesté que no, el jamón que llevaba en la maleta era mío y no pensaba compartirlo.

Tras un par de días en un hotel, encontré (gracias a la ayuda de la mujer de mi supervisor), habitación en un piso. Bueno, el piso es una casa (aquí se lleva más el rollito casa que no el de edificios de apartamentos) y la habitación es el salón, con lo cual tengo un inmenso ventanal por pared. Algunos dirán “qué chulooo”, pues a estos les diré que esta noche la mínima era de -25ºC y está mañana al venir al campus universitario hacían -18ºC y que, ayer al limpiar el ventanal, el limpiacristales se congelaba. Con esto quiero decir que hace un frío de cojones, de lo que no me quejo. Nací en Suiza y estar aquí me recuerda en cierto modo mi infancia: el aire helado en la cara, el crugir de la nieve bajo los pies, el reflejo de la luz en la nieve creando un paisaje tan blanco que ciega.

Me estoy empezando a sentir muy a gusto, salvo por una cuestión: la gastronomía local es una auténtica bazofia. Bueno, quizás haya exagerado, más que nada porque no hay gastronomía local. Todo lo que hay son hamburguesas, pizzas, comida china; todo en versión comida rápida, con un extra de grasa y un 50% menos de sabor. A lo mejor no estoy siendo demasiado justo, llevo aquí sólo una semana y tampoco me puedo poner a criticarlo todo si apenas conozco nada.

En fin, ya iré contandoos más cosas de mis aventuras y desventuras en el país de la hora de arce.

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