El poder de las pesadillas


El poder de las pesadillas: el ascenso de la política del miedo.

Leo Strauss, un filósofo estadounidense, promulgó que los buenos políticos deben reafirmar los valores morales absolutos (bien y mal) para unir la sociedad y sobreponerse al relativismo moral (el bien y el mal son difusos) creado por el liberalismo. Los neoconservadores americanos, con el objetivo de volver a unir a su nación, perdida y desencantada por el fracaso del liberalismo de los ’70 y de unas políticas con poco más que ofrecer, inician la búsqueda de un Santo Grial que les permita cumplir dicho objeto. Creerán encontrar en la ideología de Strauss el camino hacía él y, así, esgrimirán la religión en una lucha para enfrentar el bien y el mal y trazarán valores morales para delimitar con exactitud la condición de los pueblos del mundo. Pese a ese uso hipócrita de la religión (noble mentira de la élite filosófica como para mantener el orden social), alcanzarán el tan ansiado poder. Con este poder, los neoconservadores y otras facciones política de EE.UU. promoverán una imagen, la de una red terrorista mundial, lo que les licitará para entablar y encabezar la lucha contra el mal como principales representantes del bien.

Recientemente, he tenido el inmenso placer de disfrutar de una impresionante serie de documentales de la BBC dirigida por Adam Curtis: The Power of Nightmares (El Poder de las Pesadillas). La pequeña parrafada anterior es un resumen de la serie en el mismo tono que esta. Sinceramente, os recomiendo que la veáis, no lo lamentaréis, es más, me lo agradeceréis. Algunos dirán ahora: ¿y los vídeos? Pues están aquí: los originales en inglés (incluso en DVD), los subtítulos en castellano y, para los más perezosos, con los subtítulos incluidos.

PD: Gracias a Internet Archive por el mantenimiento de tan magna obra y a Cuaderno de Campo por hacérnosla descubrir a los no angloparlantes.

  1. #1 by Don Vitto on 1 de diciembre, 2006 - 1:39 am

    La cultura norteamericana actual es una hipérbole exagerada – redundancia merecida – del vulgarmente llamado borreguismo social. Es fácil para unos políticos de moral igualmente mediocre controlar decenas de millones de personas cegadas por su orgullo nacional.

    He dicho.

(No será publicado)